Te me has ido una y mil veces de mis manos, he querido encadenarte a mi alma, he susurrado una y mil veces que aun estas y cuando el tiempo y el dolor son más fuertes, me miento una y mil veces diciendo que no te extraño , pero donde no puedo mentirme es en mis sueños, donde una y otra vez apareces mágicamente, dilucidando tras de sí un te amo. que para mí no está olvidado
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