Es difícil acostumbrarme a no sentirte, a no escucharte a no verte, pero es más difícil sentirme perdida en ti, abandonada, desposeída de verdad y entregada sin reserva, es más difícil morir en cada intento, en cada susurro que matarte a ti dentro de mí porque ilógicamente es la única manera en que puedo nuevamente vivir.

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